PATRICIA UNA MAÑANA DE INVIERNO.
Algo se presagiaba en la mañana del Sábado. Los perritos nerviosos ladraban con un afan desmedido de salir de casa. Patricia en su amanecer brillaban sus ojos con un sentimiento de dulcura que le hacían sentir diferente esa mañana.
Se abrió la puerta, raudos los perritos corrían sin destino a toda velocidad.
Patricia, sentada en la bancada, miraba al amanecer soleado de una mañana de invierno. Una leve brisa, saludaba a Patricia con el repicar de las ojas dándole el bueno dias.
Todo parecía igual. La misma gente caminando con sus animalitos, el ruido de los carros pasando por las carreteras.......
De repente en la luz matinal un reflejo del sol en la cabeza de un vecino, dejaba prendida a Patricia. Sus manos empezaban a temblar, su seguridad se volvía trémula. Un silencio del parque y el recostar de unos perritos a sus pies presagiaban algo.
El caballero en un lento caminar se acercaba a Patricia. EL silencio se hacía presa del momento. Las miradas se cruzaban, los dos comenzaban a hablar a la vez. un silencio y unas sonrisas, presas del nerviosismo hacían estallar a Patricia en una sonrisa istriónica. El caballero con la voz suave y gentil extendía sus manos a Patricia. El frio de las manos de Patricia hacían que el caballero cediera su abrigo. Patricia arropada por el calor de un sentimiento se refugiaba abrazada por el.
Algo había pasado que no hicieron falta palabras. Las miradas y el calor de unas manos habían hecho la magía de un destino.
Los perros se levantaron y fueron juntos a correr. Patricia ,arropada por el abrigo, seguían los pasos lentos y seguros de un Sábado diferente.
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