HERMANOS.
La mañana soleada de invierno se impregnaba de un aurea que la distancia y los años parecía iba a hacerla diferente. Los años, en la expresión de cada uno de nosotros, ponía de manifiesto una ilusión por sentirnos cerca sabiendo que las distancias y el tiempo no apagan los sentires. Fueron momentos mágicos. Sonrisas, bromas y tertulias de una familia que el tiempo no la borra y el cariño del que fuimos inculcados por nuestros papitos ,que desde el horizonte de una distancia infinita, sentian el orgullo de saber que la vida y el esfuerzo, había hecho de sus sentimientos, una familia que al calor de su amor se volvía a juntar pensando en ellos por ellos y para ellos.
Gracias al amor, en silencio, en distancia, uno se siente arropado y no puede sino dar la gracias por que la navidad como no podía ser de otra manera me llena los vacios.
Gracias hermanitos del alma.
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