EL SUEÑO DE UN AMOR PERDIDO.
Son esas tardes de invierno, con la lluvia repicando en los cristales y el oscuro atardecer dominando el paisaje, las que reviven el sentimiento de lo que la vida nos dió y perdimos.
Una luz tenue en el salón, el aroma envolvente de una taza de te y unas manos arropadas sintiendo el cariño de una mirada que habla y unos oidos que disfrutan de la melodía de su voz. Complicidad de unos gestos que nos hacen sentir inmersos en un aurea de felicidad.
Los minutos pasan, el calor de los abrazos, funde las pieles desnudas, que se dejan querer en tenues movimientos de ternura. Las palabras se diluyen en leves gemidos que acompasan con el lento y seguro mover de los brazos y piernas....El día sigue su rumbo y la noche arrecia. Su cara tierna y dulce se apoya en mi pecho, mis manos sutílmente acarician su pelo y mi boca entona la melodía de los besos pausados en su frente. Arropados nos damos el último beso y las luces se apagan......
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