Blogia
GERMAN ALEGRE PIENSA Y ESCRIBE

EUTANASIA

Caminaba despacio en su vuelta del hospital. Sus manos esbozaban movimientos lentos y trémulos que no acertaban donde parar un minuto. La puerta se abrió para dar un último suspiro a su paso por ella. El silencio solo rompía, al eco de unos pasos ,que se hacían nombrar lentamente. Ese día la subida ritual cambió. 52 escaleras formaban el ritual de un ascenso que a cada paso dejaba un recuerdo vivo de la vida.

Nadie aplaudía ese caminar.  Al llegar al rellano, una mirada a la derecha hacía llegar el maullidodel vecino que tenía un gato. Era el olor en la escalera ,el que me hacía sentir querido por un animal que entonaba melodia con mi presencia. Al otro lado una puerta de silencio que nunca tuvo vecino y que las arañas campaban con sus mallas por todas las esquinas de la misma. Mi semblante petreo temblaba en la oscuridad. Fueron dos minutos de espera antes de abrir la puerta.

Sabia, el adíos de una puerta, que al cerrar iba a dejar solo recuerdos.

Fue una despedida triste ,de una vida ,que la ley había dado libertad a poder decir adios.

0 comentarios