LA MUERTE
Sola en la habitación, presa de un silencio, se enfrenta la vida a la muerte.
Las manos trémulas y rígidas agarran la cobija con fuerza desmedida. Los ojos ausentes miran un infinito de imágenes cual película animada. La Noche inicia su recorrido lentamente de la mano del sonido agudo de los extertores de la muerte. No sirven los gritos del silencio, el sudor frío recorre las venas y el torso de la cara palidece.
La cama se tiñe de amarillo , la rigidez se apodera de los músculos que cual piedras se solidifican al son de un brusco vaivén compulsivo. Son las señas de un adiós que no sabe de felicidad ni de compasión. Nada se mueve. Los minutos pasan y la mañana hace su entrada.
El sufrimiento del adiós dejo seña en sus gestos, no pudo despedirse ni tampoco besar a quien la vida le acompaño.
Los años han pasado y la experiencia de una primera muerte de un familiar cercano le hacen a uno manifestar el sentimiento que esos momentos nos dejan a todos en nuestra mente.
Descanse en paz abuelita
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