LA SOLEDAD Y LA MUERTE
El silencio......en un día más ,de todos los que pasaban, traía algo diferente a la mente de Germán. Esa noche recostado en la cama sus ojos miraban a la nada. De repente de su mente brotaban palabras que hablaban con alguien y yo no me daba cuenta pero las escuchaba.
Oye; decía la soledad.
Tengo mucho trabajo; contestaba la otra voz. (la muerte)
Si ,pero me gustaría saber, porque tienes que entrar en mi casa ahora que la noche hacía de germán mi compañero que nos teníamos el uno para el otro y eran momentos muy especiales para nosotros.
La muerte molesta por la soledad contestaba; Ya lo sé ,pero para eso estoy pendiente, es mi forma de ser de poder ayudar a quién se nos va y no tiene apoyo de quien no hace sino estar como eres tú. Piensa que yo llego siempre a todo el mundo y en algunos casos tu y yo vamos a ser inseparables y tenemos que trabajar juntos.
La soledad quedo pensando y no pudo sino dar la razón a la muerte. En esos momentos se pusieron de la mano la luz se apagó. Germán como niño pequeño se agarró de una almohada y con fuerza se aferró a nosotros para siempre.
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