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GERMAN ALEGRE PIENSA Y ESCRIBE

LUCIA Y EL AROMA

Era un día de verano, en el centro de una ciudad en rebajas.los ir y venir por la calle hacían de la gente una película que no daba tiempo a distinguir quien era quien.

Lucía caminaba despacio no sabiendo bien su destino. Sólo le podía el sentido del olfato que lo tenía desarrollado. En esa jauría humana se produjo en Lucía un sentimiento de deseo. Alguien había pasado a su lado dejando la aurea del aroma que nos llama los deseos cada noche que nos acostamos. Rauda siguio la estela, no lo podía creer ese aroma hacía de su cuerpo un deseo irrefenable que no hacía sino crecer la líbido cada vez que lo sentía mas cerca. Llego al destino. Era la planta 2 de un centro comercial. Sin mirar quien había al lado tocó a la puerta. Se abrió,las miradas se cruzaron y la puerta  cerró. La ropa caía presa del nerviosismo y acumulaba montañas. Los cuerpos desnudos sumidos en la esencia del aroma se abrazaban y tocaban no dejando una sóla parte de su cuerpo sin recorrer. El tiempo  corría, el ruido de los pasillos arreciaba el deseo. Los labios húmes  hacían deslizar por las piernas. Los gemidos ocultos en el probador daban paso a golpes secos seguidos de contracciones

Alguien  pidió desde fuera aguilidad. De la voz entrecortada la garganta reseca se hoyo un dulce gemido. Las luces se apagaron el mundo parecía pararse. Un silencio se apoderó del cuarto.

No hubo más palabras salieron los dos de la mano . Lucía sonriente había hecho sus  "aromas " realidad.

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