EL CUENTO DE LA NAVIDAD.
Una noche , de un día, de un año... que ese niño soñaba no parecia llegar.
Andrea salió a la calle en busca de un sentimiento que la fecha parecía obligado tener que sentir y vivir. Todo eran palabras de júbilo entre los paseantes, grandes bolsas portaban y sonrisas abiertas con grandes signos de cariño entre todos los que se veían en la calle.
Andrea paró en un semáforo.Nada se movía. El silencio apresaba sus manos guardadas en los bolsillos de su abrigo. Su lento caminar rodeado del silencio le retumbaba en los oidos. Miraba por las ventanas y todas las luces de las casas se veían encendidas, y por las ventanas, grandes gestos, parecían señalar que la gente era feliz.
Su pensamiento viajaba en los momentos que tuvo esa suerte de ese cariño tan querido y tan necesario. Hoy la soledad le daba palmaditas en la espalda y le guiaba en su lento retorno a su casa.
unas llaves frías, en su vaiven de apertura hacian del movimiento la melodía que rompía el silencio. La puerta se abrió y el cristal al cerrar, en su rechinar parecian las palabras que daban la feliz navidad a Andrea. Un último suspiro antres de entrar en casa le daba las buenas noches. No se encendieron las luces, directamente envuelto en su manta Andrea se postró en la cama. En la oscuridad de una noche mágica, el regalo le vino de sus ojos. Unas lágrimas brotaron tenuemente. La almohada arropo esa cara y le envolvio en una noche tan especial.
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