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GERMAN ALEGRE PIENSA Y ESCRIBE

LA LUZ Y LA VIDA

 

Una mañana de verano, sentado en su butaca y con la brisa blandiendo sus cabellos, el abuelo meditaba al son matutino de los pajaritos.

Su mirada infinita no tenía fin en la distancia, sus manos trémulas y aferradas al bastón titubeaban al ritmo de la música que de fondo se escuchaba en su habitación.

No era un día cualquiera, Josu, así se llamaba el abuelo sabía que ese día, uno de tantos que pasaba en soledad de su butaca le presagiaba que algo iba a pasar.

Los minutos y las horas hacían mella en su semblante. Su edad no era importante , pero sí su madurez y capacidad de poder ver la vida con la mente de quien disfruta cada instante de una vida.

Aun no siendo importante Josu, a sus 97 años le esperaba un mundo de sensaciones que no sabían en que podía concluir.

El timbre de la casa sono. Josu con sus muelles retorcidos hizo tres intentos de saltar del sofá y al 4º y de un impulso movido por el corazón pudo erguirse y abrir la puerta.

Al otro lado una veintena de personas apremiaban a Josu.

Vamos que vas a llegar tarde y la gente no sabe esperar.

Todos lucían las mejores galas y esbozaban una sonrisa y afección que le daban a Josu el coraje y la fuerza para llevar a cabo su tarea.

En el revuelo de la salida un familiar le gritó a Josu. ¿Cogiste las flores? Y los pasajes?

El Abuelo aseveró a golpe de bastón en el suelo con un doble golpe que daba por respuesta un sí rotundo.

Eran las 12 del mediodia y Josu tenía por costumbre acudir a la iglesia en un afan de salvar a los demás y poder ganarse el cielo, confensando siempre los mismos pecados ante el cura. Amo la vida y lo doy todo por quien me espera .

El padr confesor siempre le daba la misma penitencia; Josu, no sufras Dios en ti ve al hombre que todos queremos tener y soñamos. Sigue así hasta que la vida del señor te llame.

Hoy su presencia en la iglesia era diferente, arropado por los suyos e iluminado por su corazón y sentimiento daba un paso al cielo de la ilusión.

Llego el coche a la puerta de la iglesia , flores y vestimenta de fiesta daban al momento una coloración especial.

Agarrado de su bastón y frente al cura que le confesaba todos los días, escucho las palabras que todos hemos querido no perder nunca de nuestro corazón

Josu ; QUIERES TOMAR A ADELINA POR ESPOSA, RESPETARLE QUERERLE Y AMARLA............

Josu no pudo reprimir sus lágrimas de emoción y con una voz tenue y carrasposa dió su si.

En esos momentos los que estaban en la iglesia y sin medir protocolo, dieron aplausos interminables al espiritu de un hombre que le dió a la vida el sentimiento que la misma nos enseñaron desde pequeños, Todo es posible.

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