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GERMAN ALEGRE PIENSA Y ESCRIBE

SIN NOMBRE

Sin nombre, empezaba la mañana acurrucado sobre sus piernas sintiendo la caricia de una brisa que le
arropaba el cuerpo y le daba cariño. El niño con mirada vacía, al son de los ruidos de los coches
se erguía para empezar un día más su vida sin destino.
Sin nombre erguido y con un lento caminar se acercaba a los semáforos , con la mano trémula y un gesto
de tristeza, repicaba en los vidrios de los carros. El silencio y la indiferencia corrian por el asfalto
minuto tras minuto. Avanzada la mañana Sin nombre sufrió un mareo y se recostó sobre el asfalto. Las
nubes cargadas de tristeza arremetían con lágrimas sobre el asfalto.
Sin nombre en su desmayo fue cubierto por una capa de lodo que lo envolvió haciendo de el una estatua
de barro.
El llover de la mañana ,colapsó los semáforos y un carro quedo varado a los pies de Sin nombre.
Del carro salió una joven hermosa y dulce que acudió a donde estaba sin nombre y con una dulce mirada
limpió la cara del niño.
Sin nombre abrió sus ojos y con una mirada tenue sintió el cariño que nunca tuvo.
Ambos se quedaron mirando. El día se paralizó, un silencio sepulcral se apodero del momento y el cruce
de miradas hacía del momento un sueño de primavera.
Hola pequeño soy Amanda, dijo la señorita.
Sin nombre en silencio, replicó : ahh ah eh noo se......
Amanda al ver el estado del niño lo cogio en sus brazos y lo subió al carro.
Dentro y al son de una música de fondo, Amanda comenzo a limpiar al niño.
Este ,con una mueca de labios percibia un cariño que nunca tuvo y empezaron a iluminarsele los ojos. Los
minutos pasaban y el caos de la calle no cruzaba los vidrios del carro de Amanda.
Era mediodia y todo seguía igual. Amanda mantenía sus manos sobre el cabello de Sin nombre y entre
sus brazos le hablaba y le cantaba melodías para que se relajase.
En un momento dado Sin nombre habló.
Señorita : ¿ porqué me ayuda ?
Amanda serena contesto: Porque yo también sufrí lo que tu sufres ahora.
Yo nunca tuve nombre y ahora soy Amanda, nunca tuve quien me diera cariño y ahora lo tengo.
Nunca nadie quiso de mi y ahora si lo tengo.
Sin nombre replicó: ¿Y como salió usted de esta situación.?
No salí. Lo único que conseguí fue vender mi vida por salvarme.
Y entonces yo que puedo hacer.
Amanda contestó: Nada , pero desde hoy tendrás un nombre para que te sientas tú y nadie pueda
olvidar que las personas somos seres con personalidad.
Sin nombre estiró su mano y agarró la mano de Amanda y le apretó los dedos.
Amanda : ¿y tú me vas a dar el nombre?
Pues claro, tonto, desde hoy te llamarás Germán.
El niño sonrió y como si hubiera vuelto a nacer, sus ojos sus brazos y su cuerpo retozaban de felicidad.
Gracias Amanda. No me des las gracias, aprende que tu nombre te dará fuerza para poder saber que
eres alguien y nadie podrá pisar tu vida.
Dejó de llover y Amanda abrió la puerta, el ruido del atasco era ensordecedor, pero el sol brillaba con
fuerza y Germán salió como si hubiera vuelto a nacer.
Amanda se despidió de Germán y le deseo toda la suerte del mundo.
Germán ya en la calle y con una sonrisa en su rostro, continuó su trabajo.
La mañana le fue bien, con la sonrisa en la boca y con su nombre había conseguido unos pesos para poder
comer y calmar el hambre de la semana.
GERMAN 10/07/2010

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